domingo, 25 de abril de 2010

A 8 años del golpe en Venezuela: La agresión no cesa

Pensaron que ya habían logrado el objetivo: deponer a Hugo Chávez, legítimo Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. “Te dije que lo íbamos a lograr”, comentaba alegremente en el teléfono el general golpista Medina Gómez, según relata un escolta del general Vásquez Velasco que estaba presente en ese momento. Era el 11 de abril de 2002.

Pero no lo lograron. A pesar que alcanzaron a designar como presidente a Pedro Carmona Estanga, “El breve”, que además de ser uno de los conspiradores, era presidente de FEDECAMARAS, el principal gremio empresarial de Venezuela. A pesar que en las 24 horas de fama que tuvo Pedro, El breve, mostró una eficiencia envidiable: le cambió el nombre al país, eliminando lo de Bolivariana, derogó la Constitución, disolvió el parlamento y destituyó a todos los diputados de la Asamblez Nacional. A pesar de los esfuerzos diversionistas y manipuladores de los medios de comunicación privados, que transmitían la falacia que el presidente legítimo había renunciado y que se había generado “un vacío de poder”, que claro, ellos iban a llenar. A pesar del contubernio de generales, empresarios, ONG,s financiadas desde el norte y las empresas contratistas de la USAID en Venezuela, encargadas de “promover la democracia” en el país. A pesar de la tibia, por no decir nula, actuación de la OEA que llamaba a las partes a mantener la democracia y el orden, sin ni una condena inmediata a lo que era un golpe de estado.

Y no lo lograron, pues no consideraron que cuando el pueblo escuchó de labios de la diputada Iris Varela que el comandante Chávez no había renunciado, levantó la consigna “no ha renunciado, lo han secuestrado”, desde los cerros de Caracas comenzaría a bajar un río de gentes que no iba a aceptar pasivamente el golpe de estado. Miles de venezolanos se congregaron en los alrededores del palacio Miraflores, sede de gobierno, exigiendo la aparición de Hugo Chávez.

No consideraron tampoco que la lucha de clases estaba instalada en las fuerzas armadas venezolanas y que un grupo de oficiales y tropa leales a la Constitución en algunos casos y de adhesión a los cambios sociales en otros, se iba a movilizar para restituir la soberanía popular quebrantada, reinstalando al presidente Hugo Chávez en la presidencia.

La agresión continúa

Desde el mismo momento en que falló el golpe de estado (y desde antes, en realidad) se acentuaron los ataques desde todos los ámbitos al proceso bolivariano.

Los “señores del petróleo o meritocracia del petróleo” empiezan a preparar un ataque tal vez más terrible y definitivo que el golpe de estado de abril, que fue el sabotaje petrolero que, como sabe, es la sangre que nutre el desarrollo del país de Bolívar. En este empeño participaron no sólo los nacionales, sino que aparece la mano de la empresa Science Applications International Corporation (SAIC), que es una empresa que recibió un contrato por 100 millones de dólares para operaciones psicológicas de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID, en inglés).

SAIC y PDVSA (la empresa estatal de petróleo venezolana) formaron una empresa llamada INTESA que se encargó de automatizar la industria petrolera en el país. Pues bien, esta empresa destrruyó todas las bases de datos y sistemas automatizados, lo que le trajo enormes problemas al gobierno de Hugo Chávez. No lograron su objetivo y la empresa fue expulsada del país.

La estrategia de la guerra irregular o de baja intendidad que impulsa el Departamento de Estado norteamericano es complementaria a la guerra regular que desarrolla el Pentágono y que es la doctrina oficial del gobierno de Obama para los asuntos que tienen que ver con los intereses estadounidenses en el mundo, contempla billonarios recursos para la desestabilización de gobiernos hostiles o simplemente que no aeguran sus intereses. Es el caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, por supuesto, Cuba, en nuestra Latinoamérica.

La guerra psicológica va desde demonizar al comandante Chávez, de intentar vincularlo al apoyo de fuerzas insurgentes en Colombia como las FARC (a lo que se ha prestado de manera entusiasta el presidente Uribe) o como amigo de países considerados enemigos y apoyos del terrorismo internacional, es el caso de Irán, Corea del Norte y Cuba.

Cientos de milllones de dólares han ido a parar a partidos opositores, ongs, organizaciones juveniles, medios de comunicación opositores y otras instituciones, tratando de restarle apoyo popular al proceso bolivariano.

Organización para la defensa

En este contexto de guerra de baja intensidad, se han empezado a construir organizaciones de defensa del proceso, como la formación reciente de los Comandos de Guerrilla Comunicacional que buscan contarrestar desde la base social el enorme poder mediático de las empresas privadas de comunicación.

La confrontación de clases instalada en el país del Libertador Simón Bolívar, devengará en triunfo popular si la conducción del proceso es capaz de involucrar a todos los sectores sociales comprometidos con él, en la discusión y resolución de los problemas que se van presentando tanto en la vida cotidiana como en los grandes objetivos a alcanzar y, también, por qué no decirlo, con la solidaridad activa y generosa de los milllones de este continente que sueñan con un mundo más justo y digno.

martes, 13 de abril de 2010

Vaticano y Pedofilia: Los Macarras de la Moral

El secretario del Vaticano, Tarcisio Bertone, dijo el lunes 12 en Santiago que es la homosexualidad, y no el celibato, lo que estudiosos ligan a los casos de la pedofilia, comentó en un inútil intento de defender a la Iglesia Católica, acorralada por las denuncias de abuso de menores y el encubrimiento por parte de la jerarquía eclesiástica que llegan incluso a mencionar al propio Papa, Benedicto XVI.

"Muchos psicólogos y muchos psiquiatras han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado, me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia", afirmó el cardenal.

La "joyita" de declaración se enmarca en la sostenida campaña contra los derechos y libertades de los homosexuales, lesbianas y trans que viene desarrollando la Iglesia Católica y aprovechar de desviar la atención ante los numerosos casos de pedofilia cometidos por sacerdotes en diversos lugares del mundo que están saliendo a al luz pública en estos días.

Esta ofensa odiosamente discriminadora contra las minorías sexuales, trae a colación la canción de Joan Manuel Serrat, Los Macarras de la Moral, aparecida en el disco Sombras de la China.

Sin prisa pero sin pausa, como el "calabobos",
desde la más tierna infancia preparan el cebo:
"Si no te comes la sopa te llevará el coco..."
"Los tocamientos impuros te dejarán ciego...".

Y te acosan de por vida azuzando el miedo,
pescando en el río turbio del pecado y la virtud,
vendiendo gato por liebre a costa de un credo
que fabrica platos rotos que acabas pagando tú.

Son la salsa de la farsa.
El meollo, del mal rollo.
La mecha de la sospecha.
La llama de la jindama.

Son el alma de la alarma,
del recelo y del canguelo.
Los chulapos del gazapo.
Los macarras de la moral.

Anunciando apocalipsis van de salvadores
y si les dejas te pierdes infaliblemente.
Manipulan nuestros sueños y nuestros temores,
sabedores de que el miedo nunca es inocente.

Hay que seguirlas a ciegas y serles devoto.
Creerles a pies juntillas y darles la razón
que: "El que no se quede quieto no sale en la foto..."
"Quien se sale del rebaño, destierro y excomunión".

Sin prisa pero sin pausa, esos carcamales
organizan sus cruzadas contra el hombre libre
más o menos responsable de todos los males
porque piensan por su cuenta. Sueñan y lo dicen.

Si no fueran tan temibles nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos nos darían lástima.
Porque como los fantasmas, sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas la sábana.

domingo, 11 de abril de 2010

OEA: Una historia de servilismo e indignidad


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“Es fundamental que los pueblos latinoamericanos vean la necesidad y conveniencia de crear un instrumento que efectivamente sea independiente y soberano; que no se deje presionar por la acción norteamericana, y que impida que gobiernos serviles vayan a organismos como la OEA únicamente a apoyar la política de Estados Unidos, contraria a los intereses de nuestros pueblos”.
Senador Salvador Allende, Senado de la República, 5 de mayo de 1965.

Este discurso del entonces senador Salvador Allende, a raíz de la intervención militar norteamericana en Santo Domingo y la actitud tomada por el organismo regional en esos sucesos, grafica de manera elocuente lo que la Organización de Estados Americanos, OEA, ha significado en la historia de nuestro continente.

Es que la creación de la OEA se enmarca, por un lado, en la continuación de la doctrina Monroe, esa de “América para los americanos” (fe de erratas: donde dice americanos, debe decir estadounidenses) y en el contexto de la Guerra Fría por otro.

La referencia más directa a sus orígenes, se remonta a 1947, cuando se firmó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR, que bajo el principio de la solidaridad continental, permitía incluso el uso de la fuerza si fuera necesaria para garantizar la paz del continente (claro que esa paz tenía que ver con el mantenimiento del orden establecido en cada país).

Los sucesos ocurridos en Bogotá, Colombia, en abril de 1948, en donde fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán, abogado y líder liberal muy popular entre los pobres y capas medias, generó una verdadera insurrección popular conocida como el Bogotazo que fue reprimida a sangre y fuego. Este asesinato se produjo en medio de la conferencia panamericana que se desarrollaba justamente en Colombia y que dio origen a la OEA y que sirvió a Estados Unidos para levantar la amenaza del comunismo en la región, por lo que los postulados del TIAR, fueron incorporados a la Carta de 112 artículos.

Quedaba claro que la OEA se convertiría en la herramienta jurídica, política y, si fuera el caso, militar de mantención del “orden” interamericano. Orden y seguridad hemisféricas relacionadas con las luchas obreras, campesinas y políticas que en ese período empezaban a manifestarse en las calles de toda América Latina. De hecho su primer Secretario General, el colombiano Alberto Lleras Camargo, fue el principal apoyo que tuvo John F. Kennedy para implementar en la región su Alianza para el Progreso, que más que para el progreso, era la alianza para frenar las luchas populares y fue la punta de lanza de la estrategia de la contrainsurgencia.

“Te estoy buscando América y temo no encontrarte” Rubén Blades


"Es el principal foro multilateral de la región para el fortalecimiento de la democracia, la promoción de los derechos humanos y la lucha contra problemas compartidos como la pobreza, el terrorismo, las drogas y la corrupción", señala la organización en su página web.

Es interesante analizar las acciones que ha realizado la Organización en pos de tan nobles objetivos.

En 1954, Estados Unidos organizó tropas mercenarias que invadieron Guatemala y derrocaron al gobierno progresista de Jacobo Arbenz. La OEA no intervino y actuó bajo la política de hechos consumados.

En enero de 1962, en Punta del Este, Uruguay, se realiza la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en donde se acuerdan nueve resoluciones. La cuarta fue la guinda de la torta: “Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano” con 14 votos a favor, uno en contra y 6 abstenciones, el organismo regional cumplía la voluntad de su jefe, Estados Unidos. Quién lograba así aislar a Cuba, política y diplomáticamente, lo que despejaba el camino para una larga serie de intentos por destruir la revolución.

En Abril de 1965, los tristemente célebres marines estadounidenses, desembarcaron e invadieron Santo Domingo. LA OEA dilató cualquier tipo de resolución, hasta que ya se había consumado la intervención, luego decidió crear una Fuerza Interamericana de Paz, violando su propia carta, de no intervención en los asuntos internos de los países miembros.

En la década en que las dictaduras latinoamericanas asolaron a sus pueblos, todas gestadas o al menos apoyadas por Estados Unidos, la Organización Regional, guardó triste y ominoso silencio.

En 1982, Inglaterra inició la Guerra de las Malvinas y puso a prueba la letra impresa del TIAR, que de acuerdo a este tratado, debía convocar la inmediata solidaridad con el país americano que sufría una agresión extra continental. Pues bien, Estados Unidos apoyó a Gran Bretaña y sancionó a Argentina. La OEA, para que no se dijera y consecuente con su lentitud en estos casos, hizo un llamado al cese del conflicto y un mes después condenó el ataque.
En 1983, tropas estadounidenses invaden Granada, que tenía en ese entonces un gobierno de corte socialista. La OEA por mayoría aprobó la acción como preventiva, después, siempre después, la condenó.
Cuando ocurrió el golpe militar en Haití, que derrocó al presidente Jean Bertrand Aristide, la OEA no sólo no intervino sino que dejó el problema, faltando gravemente a sus deberes, a las Naciones Unidas.
En el 2002, apoyó la intentona golpista contra el presidente venezolano, Hugo Chávez y tarde, de nuevo muy tarde, convocó a una sesión extraordinaria para debatir la grave incursión de las tropas colombianas, con apoyo de inteligencia estadounidense, a territorio ecuatoriano para asesinar al entonces vocero de las FARC, Raúl Reyes.

El discurso del senador Allende en 1965, refiriéndose al Foro Interamericano y que comienza este artículo, a la luz de todos los hechos sucintamente aquí relatados, demuestra que no estaba equivocado, que la Organización de Estados Americanos ha sido desde su fundación, un dócil instrumento de la potencia del norte para sus torcidos propósitos.

O como la acusó el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en un artículo publicado en la prensa del miércoles, antes de aprobarse la resolución que levantaba la exclusión de Cuba del sistema interamericano, de ser cómplice de los crímenes de Estados Unidos contra Cuba y América Latina, "La OEA fue cómplice de todos los crímenes cometidos contra Cuba. En un momento u otro, la totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno solo que pueda negarlo", dijo.

Como sea, los vientos de cambios que hoy soplan en el continente, permiten pensar que uno de los cambios que la región debe darse, es justamente el de una organización regional, sin Estados Unidos incluido, que sea verdaderamente de integración en todos los ámbitos y con el único norte, de generar el bienestar a sus pueblos que tanto han luchado y padecido en pos de ese objetivo.
(Publicado en Dilemas.cl en Junio de 2009)

lunes, 5 de abril de 2010

Nuestra América Latina en peligro


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El fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo en huelga de hambre en un hospital de La Habana, denominado “disidente” y que pertenecía a grupos contrarrevolucionarios en la isla, ha desatado una escalada anticubana, promovida y financiada desde Estados Unidos y apoyada desde los sectores más conservadores y reaccionarios de Latinoamérica y Europa.

Este suceso es el corolario, por ahora, de una serie de actividades que la representación de los intereses estadounidenses en Cuba, viene desarrollando desde largo tiempo. El 5 de diciembre recién pasado fue detenido en Cuba un empleado de la Development Alternatives Incorporated (DAI) en la mayor de Las Antillas, acusado de subversión.

El presidente y jefe ejecutivo de la DAI, Jim Boomgard, comentó que "el individuo detenido era empleado de un subcontratista de un programa que estaba implementando un subcontrato para ayudar organizaciones de la sociedad civil cubana". La “ayuda” en este caso era repartir material de comunicaciones a los sectores contrarrevolucionarios en la isla.

¿Qué es DAI? Es una empresa contratista norteamericana, entre varias, que presta servicios a la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID por sus siglas en inglés), en materia de seguridad que van desde mercenarios (Irak) hasta entrega de materiales de propaganda y tecnologías de comunicación a sectores conservadores y opositores a gobiernos progresistas en el mundo.

De la Alianza para el Progreso al Smart Power

Con el auge de las movilizaciones sociales y el avance de la insurgencia revolucionaria en diferentes países de América Latina y el Caribe, sobre todo con el triunfo de la Revolución cubana y la influencia de ésta en millones de pobres del continente, en los años 60 del siglo pasado, Estados Unidos elabora la Estrategia de la Contrainsurgencia y la doctrina de Seguridad Nacional, que fue enseñada a militares de todos los países, en la Escuela de las Américas asentada en Panamá.

La Estrategia de la Contrainsurgencia incorporaba elementos de apoyo y reclutamiento a políticos, medios de comunicación e instituciones para servir a los intereses de Estados Unidos en la región. Implicaba también desarrollar ayudas puntuales a campesinos y sectores pobres como una manera de intentar frenar las demandas sociales en esos ámbitos y evitar la formación o la incorporación a movimientos revolucionarios.

En este empeño, Estados Unidos desde el Departamento de Estado, crea en 1961 la USAID, como la encargada de la distribución de las finanzas de esa secretaría.

Cuando la estrategia de contención no pudo resolver, claramente no podía, la contradicción de clases expresada en una oleada de movimientos guerrilleros, gobiernos progresistas y socialistas, por sobre todo antiimperialistas, la estrategia de la contrainsurgencia adoptó, en los 70’s, el golpe de estado como la manera de resolver a favor de las clases dominantes y de sus propios intereses, las contradicciones existentes en esa época.


La Nueva/Vieja estrategia de intervención en América Latina

La adopción por parte de la administración Obama de la nueva estrategia de intervención en el mundo llamada “smart power” (poder inteligente), una suerte de combinación coordinada de una política que emplea el uso del poder militar junto con la diplomacia, la cultura, la comunicación, el poder económico y la política, muestra con meridiana claridad cuál será la política del imperio hacia nuestra región.

Los vientos de cambio que se han venido manifestando en varios países latinoamericanos, con la asunción de gobiernos más progresistas proclives a una integración regional sin Estados Unidos y críticos al sistema neoliberal de mercado, generan alta preocupación en el poderoso del norte y se preparan para profundizar el intervencionismo en la región.

En este empeño, la USAID, que a estas alturas ya ha pasado a ser parte integrante de la CIA, aparece como la punta de lanza en el apoyo financiero, técnico y profesional a los sectores conservadores de Latinoamérica.

La USAID y las agencias norteamericanas como NED, IRI y otras, así como las empresas contratistas de ella, entre las que se cuentan empresas de encuestas (para la desinformación y generación de opinión pública), de seguridad (como la DAI), Ong,s (como el Instituto Albert Einstein), tienen triste fama en el mundo:

Un artículo publicado por Eva Golinger, abogada, escritora e investigadora estadounidense-venezolana en la revista Koeyú latinoamericano escribe sobre la USAID: “En Haití, la USAID ha sido acusada de financiar organizaciones involucradas en el golpe de Estado contra el Presidente Jean Bertrand Aristide en 2004. Desde junio 2002, la USAID mantiene una Oficina para las Iniciativas hacia una Transición (OTI) en Venezuela, a través de la cual ha canalizada millones de dólares a la oposición contra el Presidente Hugo Chávez.
En Bolivia, la USAID fue expulsada este año por los habitantes de dos municipios, Chapare y El Alto, bajo la acusación de intervencionista. En septiembre, el presidente Evo Morales anunció la terminación del convenio oficial con la USAID debido al desvío de fondos multimillonarios hacia grupos separatistas que buscaban la desestabilización del país.

En el 2005, la USAID también fue expulsada de Eritrea y acusada de ser una agencia “neocolonialista”. Etiopía, Rusia y Bielorrusia, han ordenado la salida de la USAID y sus contratistas durante los últimos cinco años”.

El libro escrito por Jean-Guy Allard y la propia Eva Golinger “USAID, NED y CIA: La agresión permanente” Ed. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. Caracas, Venezuela, 2009, realiza una detallada y documentada investigación de las actividades de estas agencias en el continente (se puede descargar gratis en formato PDF desde www.minci.gob.ve).

El presupuesto de la USAID y el Departamento de Estado para el año 2010, es de 2,2 mil millones de dólares destinados a América Latina: 447,7 millones de dólares son para “promover la democracia” en América Latina; 13 millones de dólares para “promover la democracia” en Venezuela; 101 millones de dólares para “promover la democracia” en Bolivia; 3 millones de dólares para un fondo especial para la OEA para consolidar la democracia representativa en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela”; 20 millones de dólares para la “transición hacia la democracia” en Cuba y el presupuesto del Comando Sur aumenta en un 2% para llegar a los 200 millones de dólares para el 2010 más 46 millones de dólares adicionales para mejorar la base militar de Palanquero, Colombia, para el uso estadounidense.

Todos estos fondos son canalizados a través de empresas e instituciones contratistas, muchas de las cuales pertenecen o son conspicuos miembros de éstas, a funcionarios del gobierno estadounidense.

No gracias, no necesito ayuda


“Promover democracias representativas” es el eufemismo que utiliza el imperio para desestabilizar gobiernos que aparezcan promoviendo democracia participativa, integración regional fuera de la órbita estadounidense y, por supuesto, seguir intentando destruir esa isla de dignidad llamada Cuba.

La pregunta que uno puede hacerse con justificada razón histórica ¿qué pasará de no funcionar esta “promoción de los valores democráticos al gusto y necesidad norteamericana?, ya ocurrió hace pocas décadas atrás y el resultado fue terrible para nuestra región. América Latina está en peligro y hay que prepararse para enfrentarlo.


marzo, 2010