El secretario del Vaticano, Tarcisio Bertone, dijo el lunes 12 en Santiago que es la homosexualidad, y no el celibato, lo que estudiosos ligan a los casos de la pedofilia, comentó en un inútil intento de defender a la Iglesia Católica, acorralada por las denuncias de abuso de menores y el encubrimiento por parte de la jerarquía eclesiástica que llegan incluso a mencionar al propio Papa, Benedicto XVI.
"Muchos psicólogos y muchos psiquiatras han demostrado que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado, me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia", afirmó el cardenal.
La "joyita" de declaración se enmarca en la sostenida campaña contra los derechos y libertades de los homosexuales, lesbianas y trans que viene desarrollando la Iglesia Católica y aprovechar de desviar la atención ante los numerosos casos de pedofilia cometidos por sacerdotes en diversos lugares del mundo que están saliendo a al luz pública en estos días.
Esta ofensa odiosamente discriminadora contra las minorías sexuales, trae a colación la canción de Joan Manuel Serrat, Los Macarras de la Moral, aparecida en el disco Sombras de la China.
Sin prisa pero sin pausa, como el "calabobos",
desde la más tierna infancia preparan el cebo:
"Si no te comes la sopa te llevará el coco..."
"Los tocamientos impuros te dejarán ciego...".
Y te acosan de por vida azuzando el miedo,
pescando en el río turbio del pecado y la virtud,
vendiendo gato por liebre a costa de un credo
que fabrica platos rotos que acabas pagando tú.
Son la salsa de la farsa.
El meollo, del mal rollo.
La mecha de la sospecha.
La llama de la jindama.
Son el alma de la alarma,
del recelo y del canguelo.
Los chulapos del gazapo.
Los macarras de la moral.
Anunciando apocalipsis van de salvadores
y si les dejas te pierdes infaliblemente.
Manipulan nuestros sueños y nuestros temores,
sabedores de que el miedo nunca es inocente.
Hay que seguirlas a ciegas y serles devoto.
Creerles a pies juntillas y darles la razón
que: "El que no se quede quieto no sale en la foto..."
"Quien se sale del rebaño, destierro y excomunión".
Sin prisa pero sin pausa, esos carcamales
organizan sus cruzadas contra el hombre libre
más o menos responsable de todos los males
porque piensan por su cuenta. Sueñan y lo dicen.
Si no fueran tan temibles nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos nos darían lástima.
Porque como los fantasmas, sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas la sábana.
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